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La disciplina en la educación de los niños

marzo 15, 2011

Una disciplina eficaz a la hora de aplicar los límites a nuestros hijos es lo más importante. Si nosotros presentamos una buena regla, nuestro hijo estará dispuesto a cumplirla porque lo que quieren ellos es agradarnos. No nos encontramos preparados para establecer los límites. Nos falta habilidad para hacerlo. Nos equivocamos en nuestra forma de expresar con claridad y con demasiada autoridad cuando necesitamos decir a nuestros hijos que deben hacer algo y “ahora” (recoger los juguetes, irse a la cama, etc.)

Cuando los niños son concientes de su propia persona, su educación puede ser un reto desconcertante y complejo. ¿Cómo educan los padres a los niños de hoy? Algunos repiten los patrones que sus propios padres les aplicaron; otros adoptan prácticas muy diferentes a las que utilizaron con ellos.

La disciplina es un proyecto de enseñanza a largo plazo, es una expresión de amor y una gran responsabilidad, no es sinónimo de castigo; la palabra procede del latín y tiene el sentido de “conocimiento” o “instrucción”; también puede equipararse con socialización, el proceso mediante el cual los niños adquieren hábitos, destrezas, valores y motivos para ser capaces de convertirse en medios productivos y cumplidores de la ley en sociedad.

Esencialmente la disciplina es una forma de aprender del niño y una manera de enseñar de los padres las conductas más productivas y satisfactorias para él y para las personas que los rodean. Formar con disciplina al niño quiere decir fijar límites a su conducta y establecer reglas de convivencia.

Los errores que se cometen más frecuentemente a la hora de formar con disciplina9 son:

* Consentirlo
* Dejarlo hacer lo que quiera
* Exigirle un comportamiento maduro cuando aún no esta preparado
* Pasar de un extremo a otro

Unos consejos para formar con disciplina a nuestros hijos son:

Ofrezca opciones
En muchos casos podemos dar a nuestros hijos una oportunidad limitada de decidir como cumplir sus “órdenes”. La libertad de oportunidad hace que un niño sienta una sensación de poder y control, reduciendo las resistencias. Por ejemplo: “Es la hora del baño. ¿Lo quieres tomar con la ducha o en la bañera llena?”; “Es la hora de vestirse. ¿Quieres elegir un traje, o lo hago yo? Esta es una forma más fácil y rápida de decir a un niño exactamente lo que hacer.

Se mantengan al margen
Cuándo decimos “quiero que te vayas a la cama ahora mismo”, estamos creando una lucha de poder personal con nuestros hijos. Una buena estrategia es hacer constar la regla de una forma impersonal. Por ejemplo: “Son las 8, hora de acostarse” y le enseña el reloj. En este caso, algunos conflictos y sentimientos estarán entre el niño y el reloj.

Explica el porqué
Cuando una persona entiende el motivo de una regla, como una forma de prevenir situaciones peligrosas para sí mismo y para otros, se sentirá mas animado a obedecerla. De este modo, lo mejor cuando se aplica un límite, es explicar al niño el porqué tiene que obedecer. Entendiendo la razón para el orden ayuda a los niños a que desarrollen valores internos de conducta o comportamiento- una conciencia. Antes de dar una larga explicación que puede distraer a los niños, manifieste la razón en pocas palabras. Por ejemplo:  “Si tiras los juguetes de otros niños, ellos se sentirán tristes porque les gustaría jugar aún con ellos”.

Sugiera una alternativa
Siempre que aplique un límite al comportamiento de un niño, intente indicar una alternativa aceptable. Por hacerlo sonará menos negativo y su hijo se sentirá menos desaventajado. “No te puedo dar un caramelo antes de la cena, pero te puedo dar un helado de chocolate después”. Por ofrecerle alternativas, le estás enseñando que sus sentimientos y deseos son aceptables. Este es un camino de expresión más correcto.

Desaprueba la conducta, no el niño
Es necesario que dejemos claro para nuestros hijos que nuestra desaprobación está relacionada a su comportamiento y no directamente a ellos. No les estamos rechazando. Lejos de decir “Niño malo” (desaprobación del niño). Deberíamos decir “No muerdas” (desaprobación de la conducta).

Esperamos que estos consejos sean de mucha ayuda para nuestra comunidad Garciísta

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