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El arte y la educación – Música

octubre 20, 2011

Es fundamental reconocer que no todos aprendemos de la misma manera, de acuerdo a nuestras habilidades. Las inteligencias múltiples se diseñaron para aplicarlas y así obtener los aprendizajes esperados y desarrollar la creatividad a partir de contar cuentos, contar historias, creación de símbolos abstractos, de diseños y patrones, uso del color, redactar textos, etc.

La educación musical es un aspecto fundamental de la educación integral y en la formación de la personalidad, ya que su práctica requiere la participación en los planos sensorial, afectiva, mental, corporal y social.

Al escuchar música un reciente estudio ha comprobado que el ritmo musical, las melodías  y la armonía musical estimulan varias áreas particulares del cerebro, lo cual sugiere que la música puede ser utilizada para ayudar en casos de problemas del habla y en varios tipos de problemas intelectuales vinculados a la vez con el cerebro y con los sonidos.

Por este motivo, cada vez más especialistas recomiendan una formación musical para mejorar las habilidades lectoras y de escritura, sobre todo, en niños con dislexia. Al aprender a tocar un instrumento se mejoran las habilidades del lenguaje, la memoria, la conducta o la inteligencia espacial, capacidad necesaria para percibir de forma detallada el mundo y formar imágenes mentales de los objetos. Esta última es fundamental para los pensamientos de la vida cotidiana, desde solucionar problemas matemáticos complejos hasta envolver el almuerzo diario.

Los niños atraviesan un periodo en el que la melodía y el ruido son lo mismo: un simple efecto sonoro. En este aprendizaje, cualquier instrumento de percusión es su favorito, y cualquier elemento es susceptible de ser un tambor.

El psicólogo Jean Piaget asegura que en este momento el niño tiene delante un objeto de curiosidad por descubrir. Pero llega un momento en que el niño, si muestra interés por la música, querrá ir más allá. La mejor edad para iniciarse en el estudio musical, con un instrumento más melódico, es a partir de los cinco años.

Sin embargo, no se recomienda a los padres imponer este aprendizaje y se aconseja que sea el propio niño quien escoja el instrumento que quiere aprender a tocar piano, guitarra, bajo y batería son los más aconsejables, por su fácil acceso, accesibilidad a maestros que los dominen entre otros.

Las clases de música se debe buscar que se conviertan en una sesión de juegos con música y movimiento, no una tarea obligatoria.

Al arte infantil no debemos considerarlo un fin sino como un medio, para que los niños puedan expresar sus miedos, sus ansiedades, sus problemas, alegrías, etc.… considerando al arte como una parte fundamental de la educación integral.

One comment

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