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Fomentando valores en casa – La Tolerancia

octubre 23, 2012

Durante este mes estamos fomentando el valor de la tolerancia en nuestra familia Garciísta por lo que consideramos importante que todos tengamos bien claro a que se refiere este valor. Pero también consideramos importante ofrecer a los padres de familia una manera para reforzar este valor.

Comenzaremos recordando que la tolerancia puede entenderse como uno de los valores más estimables, una persona con esta cualidad por lo general es alguien comprensivo, dispuesto a evitar conflictos y más bien listo a encontrar soluciones.

La tolerancia, entendida como respeto y a la vez consideración hacia los demás y hacia la diferencia, como una disposición a admitir en los demás una manera de ser y de obrar muy distinta a la propia, ó como una actitud de aceptación del legítimo pluralismo, es a todas luces un valor de enorme importancia en estos días.

La tolerancia esta muy relacionada con el tema de la inteligencia emocional. Ella nos permite tomar conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás. Una persona con una inteligencia emocional elevada por lo general es socialmente equilibrada, espontánea, amable, alegre, segura de si misma, no son tímidas, ni escépticas ni indecisas.

La empatía, es la capacidad cognitiva de percibir en un contexto común lo que otro individuo puede sentir, es otro factor que contribuye con la aplicación de la tolerancia. Existen maneras de fomentar este valor una de ellas es contar un cuento, esta actividad no solo ayuda a fomentar un valor si no también contribuye al convivió familiar.

A continuación presentamos un cuento que puede ayudarnos a reforzar este valor en familia además incluimos al final la versión en audio por si prefieren escucharla todos.

EL MEJOR ROBOT

Autor. Pedro Pablo Sacristán

XT-27 no era un robot cualquiera. Como bien decía su placa, “XT-27, el mejor y más moderno robot, era el modelo de robot más moderno de su generación, un producto realmente difícil de mejorar, y se sentía realmente orgulloso de ello. Tanto, que cuando se cruzaba con otros robots por la calle, los miraba con cierto aire de superioridad, y sólo reaccionaba con alegría y entusiasmo cuando se encontraba con otro XT-27. “Todos los robots tendrían que ser como los XT-27”, pensaba para sus adentros. Realmente, estaba convencido de que ningún nuevo robot podria superar los XT-27, y que el mundo sería mucho mejor si todos los robots fueran como ese modelo perfecto.

Un día, caminaba por la ciudad biónica cuando de pronto apareció, justo a unos milímetros de sus sensores ópticos piezoeléctricos, (que eran unos ojos normales, pero a XT-27 le gustaba usar palabras muy raras para todo), una gran puerta amarilla. No sabía de dónde habría salido, pero por suerte, era un XT-27, y su rapidez le permitió evitar el golpazo. Intrigado, decidió atravesar la puerta, y fue a parar a una ciudad espectacular. ¡Todos sus habitantes eran XT-27, y todo lo que se veía era alucinante! Entusiasmado por haber encontrado la ciudad perfecta para él, anduvo recorriendo aquel lugar, presumiendo de ser un XT-27 y parándose a hablar con todos de lo genial que era ser un robot tan avanzado, y finalmente se instaló en su burbuja hiperplástica recauchutada (una casa), a las afueras de la ciudad.

Los días fueron pasando, pero enseguida se dio cuenta de que en aquella ciudad había algo que no le gustaba. Como todos eran XT-27, realmente nadie tenía motivos para sentirse mejor ni más moderno que nadie, y de hecho nadie lo hacía. Ninguno miraba con aires de superioridad, y en el fondo, comprobó que con el paso del tiempo ni siquiera él mismo se sentía especial. Además, todo resultaba tremendamente aburrido: todos hacía todas las cosas igual de bien, era imposible destacar en nada; cuando se le ocurría algo que pensaba era brillante, a todos se les había ocurrido lo mismo al mismo tiempo.

Así que XT-27 empezó a echar de menos a todos aquellos robotitos variados de su mundo, cada uno con sus cosas buenas y malas, pero distintos y divertidos, y se dió cuenta de que hubiera preferido mil veces encontrarse con un torpe pero divertido TP-4, y charlar un rato con él, que volver a cruzarse con otro XT-27.
Así que comenzó a buscar la gran puerta amarilla. Tardó varios días, hasta que finalmente la encontró como la primera vez, justo en medio de una calle cualquiera. Apoyó la mano en la puerta, miró hacia atrás, como despidiéndose de aquel mundo que le había parecido perfecto, y con gran alegría empujó la puerta…

Cuando despertó, XT-27 estaba en el suelo, y algunos le ayudaban a levantarse. No había ninguna puerta, sólo un enorme y brillante robot amarillo con el que XT-27 había chocado tan fuerte, que se le habían nublado los circuitos. XT-27, extrañado de no haber podido esquivar el golpe, miró detenidamente a aquel formidable robot. Nunca había visto uno igual, parecía perfecto en todo, más alto y más fuerte que ninguno, y en su placa se podía leer: XT-28, el mejor y más moderno robot.

Así que lo habían conseguido. Aunque parecía imposible, los XT-27 ya no eran los mejores robots. Sin embargo, nuestro amigo no se entristeció lo más mínimo, porque segundos antes, mientras soñaba con aquella ciudad perfecta, había aprendido que estaba encantado de ser diferente, y de que hubiera cientos de robots diferentes, cada uno con sus cosas mejores y peores.

Puedes escuchar el cuento en este link: AUDIO EL MEJOR ROBOT

Escuela de Padrees

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Palabras a nuestros estudiantes – Día del niño

octubre 1, 2012

Dirección General

Discurso en la celebración del día del niño.

El Día hoy celebramos el día del Niño, que es un día consagrado en muchos países a la fraternidad y a la comprensión de la niñez del mundo y se destina a actividades para la promoción del bienestar y de los derechos de los infantes.
Cada año las vitrinas de las tiendas se llenan de juguetes, los centros de diversión lanzan grandes promociones y los restaurantes preparan menús dedicados a ellos; pero más allá del buen negocio en el cual se ha transformado, este día pretende crear conciencia sobre la situación de los niños, niñas y adolescentes en el mundo, y en particular de los nuestros.

En esta celebración en sus múltiples manifestaciones, se no invita a la reflexión y la reafirmación de los compromisos que tenemos como colegio en la construcción y sostenibilidad de entornos protectores hacia ustedes, que se transforman en las mejores condiciones de bienestar para su desarrollo. Es indiscutible que el colegio se preocupa por la atención de las necesidades y expectativas de los niños, niñas y adolescentes garciístas, en el marco del respeto a sus derechos y cumplimiento de sus deberes, que es crucial en la construcción de un mundo más inclusivo y solidario.

Fue precisamente en 1954, que la Asamblea General de las Naciones Unidas recomendó que se instituyera en todos los países del mundo el Día Universal del Niño y sugirió a los gobiernos que celebraran dicho día en la fecha que estimara más conveniente. En El Salvador se celebra el 01 de Octubre, razón por la cual tenemos este evento del día de hoy.

Hoy quiero aprovechar la ocasión para hacer un llamado muy especial a todas y todos los adultos que conformamos esta comunidad Garciìsta para que celebremos este día con amor, fraternidad pero sobre todo respetando y promoviendo sus sagrados derechos para que nunca veamos escenarios de niños y niñas violentados.
Para esto, el Colegio García Flamenco, pretende velar por el bienestar físico, psicosocial y educativo de sus estudianes, y desarrollar programas para la atención, implementado estrategias integrales, y participativas.
Como adultos, somos responsables de su cuidado físico, emocional e intelectual, de nosotros depende entregarles las herramientas para que se conviertan en hombres y mujeres de bien y hagan de éste un mundo mejor. Pero de ustedes, estimados niños, niñas y adolescentes, depende el aprovechar al máximo lo que se les brinda y velar también por sus propios derechos y deberes, conociendolos y vivenciándolos responsablemente.
Quiero hacer una la hermosa reflexión con un poema de Dorothy Nolte, sobre la infancia y que dice así:

“Si los niños viven con la crítica, aprenden a condenar.
Si los niños viven con hostilidad, aprenden a luchar.
Si los niños viven con miedo, aprenden a ser aprensivos.
Si los niños viven con lástima, aprenden a sentir lástima por ellos mismos.
Si los niños viven con ridículo, aprenden a sentir timidez.
Si los niños viven con celos, aprenden a sentir envidia.
Si los niños viven con la vergüenza, aprenden a sentirse culpable.

Pero si los niños viven con ánimo, aprenden la confianza.
Si los niños viven con tolerancia, aprenden la paciencia.
Si los niños viven con elogios, aprenden reconocimiento.
Si los niños viven con aceptación, aprenden a amar.
Si los niños viven con reconocimiento, aprenden que es bueno tener una meta.
Si los niños viven con el intercambio, aprenden la generosidad.
Si los niños viven con honestidad, aprenden veracidad.
Si los niños viven con imparcialidad, aprenden la justicia.
Si los niños viven con amabilidad y consideración, aprenden el respeto.
Si los niños viven con seguridad, aprenden a tener fe en sí mismos y en los demás.
Si los niños viven con amistad, aprenden que el mundo es un lugar agradable en el que vivir”.

Queridos estudiantes, es importante que a medida van desarrollándose que no olviden su infancia, y, especialmente, cuando crecen, no dejar que ese niño se pierda para siempre.

No dejemos de asombrarnos ante el vuelo de un Àguila; no perdamos la capacidad de la fascinación ante un nuevo descubrimiento. Esa integridad y pureza para amar, ternura para querer, espontaneidad para decir la verdad, imaginación para inventar, y, lo que es más importante, la solidaridad con otros niños, especialmente con aquellos niños pobres a los que nadie quiere mirar por sobre el hombro. Niños que no demandan una
limosna, sino cariño. Niños que no requieren dádivas, sino amor, como aquel Niño Yuntero, del poema del español Miguel Hernández, quien decía, en este breve fragmento:

“Contar sus años no sabe,
y sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.
(…) Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
revuelve mi alma de encina…”

Queridos niños del Colegio García Flamenco, aprendamos y vivenciar nuestros derechos y deberes, para hacerlos valer en cualquier circunstancia que nos toque enfrentar.

Estamos y estaremos junto a ustedes siempre. Ustedes tienen un catálogo
de Derechos, pero quisiera subrayar algunos que nos parecen de suma importancia.

Tienen derecho a la salud, al bienestar; a un nombre y un nacionalidad; tienen derecho a disfrutar de la libertad de expresión, entendida como la capacidad de todos, sin distinción de clase o etnia.

Tienen derecho a disfrutar de la libertad de pensamiento, de conciencia y religión. Tienen derecho a ser protegidos contra el maltrato o penas crueles e inhumanas, y a ser protegidos contra la privación injustificada de la libertad o el abandono.

Los niños y las niñas con capacidades especiales tienen derecho a tener una atención especial, que asegure su dignidad y facilite su participación en la comunidad. Tienen derecho a vivir con sus familias.

Tienen derecho a una educación que promueva plenamente su personalidad, su talento, y sus capacidades mentales y físicas. Con el orgullo de pertenecer a la Patria libre, digna y soberana.

Pero sobre todo, ustedes tienen el deber de adquirir todas las herramientas que se les brinda, con la visión de ser un ciudadano integral, responsable y comprometido con la resolución integral de dificultades de nuestro propio país, teniendo como brújula los valores que como institución nos marca y les perfilará en el futuro.

Celebremos pues, el día del niño y que Dios nos bendiga a todos.

TIC, Educación integral, Globalización