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¿Cómo fomentar la autonomía a través de actividades de vida práctica?

septiembre 24, 2013

La autonomía se puede definir como la capacidad que se posee para realizar actividades sin ayuda de los demás. En los niños y niñas de infantil es muy importante fomentar y potenciar el desarrollo y adquisición de la misma, por las siguientes razones:

1. Aumenta la autoestima.
2. Desarrolla la responsabilidad.
3. Fomentamos el desarrollo de la capacidad de aprender a aprender.
4. Están más predispuestos/as para afrontar nuevos aprendizajes.

Muchas veces debido a las prisas, tendemos a hacerles las cosas a los niños y niñas pensando que más tarde podrán aprender. Y otras veces, debido a la respuesta de los niños o niñas como “yo no puedo” o “yo no sé”, tendemos a hacerles las cosas. Esta actitud nuestra no favorece el desarrollo de los mismos.
Dado que en estas edades tienen una actitud favorable para hacer las cosas por sí solos/as y para cooperar en las tareas de la casa y del colegio, debemos aprovechar esta tendencia para desarrollar la autonomía (periodo sensible según María Montessori).

Por lo general, los propósitos de los ejercicios de vida práctica han sido mal comprendidos, ya que no existe una noción clara del por qué los niños deben trabajar en ejercicios de esta naturaleza. Muchos creen que son útiles para que el niño aprenda a ayudar en su hogar, o para que él mismo pueda ocuparse de su ambiente, Sin embargo, los ejercicios de la vida práctica van mucho más allá, al permitirle al niño adquirir control sobre sus propios movimientos, dándoles orden y dirección y ayudándole a formar su propio criterio respecto a las actitudes adecuadas ante las situaciones sociales.

Los ejercicios de vida Práctica son usualmente los primeros ejercicios a los que el niño se siente atraído, principalmente por su deseo de introducirse en el mundo de los adultos, el cual ha estado fuera de su alcance. Actividades como rallar pan, cortar frutas o verduras, pulir metales, lavar sus manos, pasar agua de un recipiente a otro, lavar mesas, etc., son actividades que por su misma naturaleza les llama la atención. Para un adulto, es difícil pensar en estas actividades como algo placentero, hasta que realmente nos tomamos el tiempo para disfrutar el orden de los materiales, de las sensaciones, para oler la fruta al cortarla, ver nuestro reflejo en la plata, hacer diseños con la espuma del jabón sobre la mesa, o sentir como la crema de manos se desliza sobre nuestra piel hasta que es absorbida.

Ahora podemos pensar en el nivel de energía del niño y en su interés innato para aprender, para utilizar sus manos. Por ejemplo: doblar servilletas no es sólo un ejercicio más. Le está enseñando cómo doblar las telas por las esquinas, cómo realizar dobleces de manera que la tela quede doblada de forma pareja, cómo dominar sus movimientos, para que no sean torpes, sino que sean toques delicados.

García Flamenco Educación Niños

2 comentarios

  1. Es como un “enseñando haciendo” me imagino y estos pequeños quehaceres les ira dando seguridad en si mismos, gracias por compartir este articulo, muy instructivo.


  2. Reblogueó esto en ¿Nos ayudamos?.



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