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Consejos prácticos para mejorar la disciplina de tus hijos

febrero 4, 2014

¿Cómo conseguir que tu hijo de 1 año se mantenga alejado de los enchufes? ¿Cómo actuar ante un niño de 3 años en una de sus rabietas? ¿Cómo conseguir que tu hijo adolescente respete tu autoridad? Aprende cómo enfocar el tema de la disciplina según la edad.
Independientemente de la edad que tenga tu hijo, lo más importante es que seas rígido a la hora de impartir disciplina. Si no respetas las normas fijadas ni asumes las consecuencias de lo que le has comunicado, lo más probable es que tu hijo tampoco lo haga.

Consejos para niños de 0 a 2 años

Por naturaleza, los bebés y los niños pequeños son muy curiosos. Por ello, una buena idea es eliminar de su entorno cualquier objeto potencialmente peligroso como productos de limpieza, medicamentos, el reproductor de vídeo o música, etc. Cuando tu bebé se acerque gateando o tu hijo de 2 años vaya corriendo hacia algún objeto que no es apropiado para él, claramente debes decirle: “¡No!”. Acto seguido, debes alejarlo de ese lugar o bien dirige su atención hacia otra actividad.

Para un niño de 2 años que se porta mal (tira la comida al suelo, golpea a otro niño, etc.) existe una técnica de disciplina conocida como el «tiempo fuera o pausa obligada». En primer lugar, se le debe explicar por qué su comportamiento no es el adecuado y luego hay que llevarlo durante un cierto tiempo a un lugar donde esté él solo con pocas distracciones (como el primer peldaño de las escaleras o en un rincón) para que se calme. Los tiempos superiores a dos minutos no resultan eficaces para niños tan pequeños.

En ningún caso se debe golpear ni darle una bofetada a un niño, independientemente de la edad que tenga. Además, en esta edad no son capaces de establecer una conexión entre su comportamiento y el castigo corporal, lo único que sentirían es el dolor de los golpes o cachetes.

Recuerda que los niños aprenden lo que ven en los adultos, especialmente de su entorno más cercano, así que asegúrate de darle un buen ejemplo para que él pueda utilizar tu comportamiento como modelo a seguir.

Consejos para niños de 3 a 5 años

A la edad de 3 años empiezan a entender la relación entre las acciones y sus consecuencias, por ello es importante empezar a informarles sobre cuáles son las normas de la casa. Antes de castigarles por determinados comportamientos, debemos explicarles claramente lo que se espera de ellos. Por ejemplo, si tu hijo ha decidido explotar su vena artística pintando las paredes del salón de casa, debemos decirle que eso no está bien y que el hecho de repetirlo tendrá consecuencias como tener que limpiar las paredes y quedarse sin rotuladores durante un tiempo.

A menudo es más fácil ignorar un mal comportamiento puntual o no imponer el castigo que habíamos enunciado, pero así se corre el riesgo de sentar un mal precedente. Lo mejor es transmitir cuanto antes el mensaje de que tú fijas las normas y él o ella las debe aceptar y seguir. Es importante que ambos padres decidan conjuntamente cuáles son las normas y aplicarlas coherentemente.

La disciplina no consiste solamente en castigar: a la vez que se determina que ciertos tipos de comportamiento no están permitidos y merecen un castigo, también es importante recompensar la buena conducta. Los elogios que puedes hacer sobre tu hijo tienen un efecto muy positivo en su conducta. Por ejemplo, dile: «estamos muy orgullosos de que hayas compartido tus juguetes con otros niños». Generalmente, es más eficaz elogiar al niño por su buena conducta que castigarle por el comportamiento contrario. Cuanto más específico se sea a la hora de elogiar al niño mejor, no basta con un “¡bien hecho!”.

En caso de que tu hijo siga comportándose de manera inaceptable y el mal conducta no cambia a pesar de todos tus esfuerzos, una posibilidad es elaborar una lista de registro semanal, con una columna para cada día de la semana. Cuelga la lista en un sitio visible (en la nevera, por ejemplo) y decide cuántas oportunidades le concederás para comportarse de forma inaceptable antes de imponerle un castigo, o durante cuánto tiempo deberá comportarse correctamente para recibir una recompensa.

Con esta lista, tanto tú como el niño podréis ver gráficamente cómo evoluciona su comportamiento. A medida que este sistema empiece a dar buenos resultados, no olvides recompensar al niño por aprender a comportarse bien y, sobre todo, por superar un problema de larga duración. Los premios o las consecuencias de su mal comportamiento se deben dar en el momento, ya que a largo plazo no surten mucho efecto.

Para los niños de esta edad también puede funcionar la «pausa obligada». Establece un lugar apropiado sin posibles distracciones para que al niño le sea más fácil reflexionar su comportamiento. Sólo será válido enviar los niños a su habitación cuando no tengan allí ordenadores, videojuegos, televisiones, etc. No olvides establecer un período de tiempo de reflexión que sea adecuado para tu hijo. Algunos expertos recomiendan un minuto por cada año de vida del niño, otros recomiendan alargar la pausa hasta que el niño se haya tranquilizado para que aprenda a autocontrolarse. Consulta el informe del Observatorio FAROS sobre cómo gestionar las emociones en niños.

Consejos para niños de 6 a 8 años

La «pausa obligada» y enunciar las consecuencias de la mala conducta también son técnicas disciplinarias eficaces para este grupo de edad.

De nuevo, la consistencia y la coherencia son cruciales. Cumple tu palabra a la hora de impartir disciplina o, de lo contrario, te arriesgas a perder tu autoridad. Esto no significa que no puedas permitirle cierto margen de error pero, por lo general, deberías ser consecuente con tu mensaje y cumplir tu palabra.

Asegúrate de no amenazar al niño con castigos imposibles o poco realistas como “¡Si vuelves a portarte mal nunca más verás la televisión!”, ya que si no lo cumples, tu palabra perderá valor. En cambio, si un día yendo en coche a la playa amenazas a tus hijos con que dejen de pelearse o darás media vuelta, en caso de que no cambien su conducta, deberías dar media vuelta. El día de playa perdido es mucho menos importante que la credibilidad que ganarás ante tus hijos.

Los grandes castigos pueden restarte autoridad como padre o madre. Si castigas a tu hijo con no salir de casa todas las tardes durante un mes entero, lo más probable es que el niño no se sienta motivado a portarse mejor porque puede llegar a creer que ya está todo perdido.

Consejos para niños de 9 a 12 años

A medida que los niños van madurando y reclaman más independencia y responsabilidad, enseñarles a asumir las consecuencias de su comportamiento constituye un método disciplinario eficaz y apropiado.

Por ejemplo, si tu hijo de once años se va a dormir sin haber hecho los deberes, ¿deberías obligarle a acabarlos antes de ir a dormir o ayudarle a acabarlos? Ninguna de las dos opciones. Estarías desperdiciando una valiosa oportunidad para enseñarle algo sobre la vida. Si no acaba los deberes, tendrá que ir a la escuela al día siguiente sin haberlos hecho y cargar con las consecuencias de sacar una mala nota.

Es natural que quieras evitar que tu hijo se equivoque pero, a largo plazo, le harás un favor si dejas que cometa sus propios errores de vez en cuando. Así, tu hijo comprobará lo que conlleva un comportamiento inapropiado y probablemente no volverá a cometer los mismos errores. No obstante, si tu hijo no parece aprender de las consecuencias naturales, entonces deberías establecer tus propias consecuencias para ayudarle a modificar su comportamiento.

Consejos para adolescentes a partir de los 13 años

A estas alturas, ya has sentado las bases de la disciplina. Tu hijo sabe lo que se espera de él y sabe que tú cumplirás tu palabra en lo que se refiere a las consecuencias de la mala conducta. No obstante, es importante no bajar la guardia ya que la disciplina es tan importante para un adolescente como para un niño pequeño. Del mismo modo que un niño de 4 años necesita que sus padres le fijen un horario para acostarse por las noches que deberá respetar a pesar de sus lloriqueos, un adolescente también necesita que le fijen límites.

Asegúrate de establecer normas sobre los deberes, las visitas de los amigos, la hora para volver a casa por las noches y de las citas, y habla sobre ello con tu hijo con suficiente antelación para que no haya malentendidos. Aunque probablemente tu hijo protestará de vez en cuando, también se dará cuenta de que eres tú quien tiene el control. Aunque te parezca mentira, los adolescentes también quieren y necesitan que les fijen límites y se les imponga cierto orden en sus vidas, aunque reclamen y necesiten mayor libertad y más responsabilidades.

También es importante permitirle al adolescente que tenga cierto grado de control sobre su vida. Esto no sólo reducirá el número de luchas por el poder, sino que también ayudará a que respete las decisiones que todavía debes tomar por él. También es importante centrase en lo positivo. Por ejemplo, retrasa la hora para volver a casa por las noches cuando tu hijo se porte bien, en vez de adelantársela como castigo por un comportamiento irresponsable.

Acerca de pegar a los niños…

Quizás no exista ninguna forma de disciplina más polémica que los castigos corporales y, en concreto, el hecho de pegar, abofetear o dar cachetes a los niños. A continuación detallamos algunas de las razones por las que DESACONSEJAMOS pegar a un niño como método disciplinario:

Al pegar a un niño, se le está enseñando que está bien pegar a alguien cuando uno está enfadado.
Al pegar a un niño, aparte de hacerle daño, se le pueden infligir lesiones corporales.
Al pegar a un niño, en vez de enseñarle a modificar su comportamiento, sólo se consigue que tenga miedo a sus padres, y lo único que le enseña es a evitar que lo vuelvan a pillar “in fraganti”.
En el caso de los niños que se portan mal para llamar la atención, una bofetada o un cachete puede “recompensarlos”, aunque no sea eso lo que pretendan sus padres al brindarles cierto tipo de atención.

García Flamenco Educación Niños

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