Archive for 25 febrero 2015

h1

INTRAMUROS 2015

febrero 25, 2015

García Flamenco en sus 91 años de tradición ha creído firmemente que el deporte escolar es una actividad además de saludable y educativa también socializadora, por lo que año con año se vive una fiesta colectiva que son los INTRAMUROS 2015, donde se practica el fútbol, el baloncesto, tiro con arco y voleibol.

La expresión “Deporte Escolar” da lugar a un campo conceptual amplio en muchos sentidos, en tanto que debe permitir identificar claramente el tipo de práctica o actividad que se envuelve en tal expresión, precisando, cuál es el significado, el sentido y la finalidad de la misma.

La función educativa del deporte debe implicar además de la enseñanza de técnicas y tácticas, el desarrollo de las cualidades físicas de los alumnos y alumnas, la transmisión de hábitos, valores y actitudes. En este punto, el problema principal que se nos presenta como educadores/as es ¿qué hábitos, valores y actitudes debemos transmitir a los alumnos/as atletas? Y seguidamente ¿cómo hacerlo?

El Deporte Escolar puede ser un instrumento que contribuya a la adquisición de habilidades sociales en las personas. Sin embargo, debemos ser críticos con la idea de pensar que la práctica deportiva centrada en el hecho de ganar o perder puede ser socializadora.

El deporte escolar será un correcto medio de socialización cuando pueda ser practicado por todos los niños y niñas que así lo deseen y no sean excluidos por razones de aptitud física ni motriz.

Los educadores, deben favorecer los aspectos del deporte escolar que repercute en las habilidades sociales mediante conductas que faciliten las relaciones entre los participantes, fundamentalmente propiciando acciones de solidaridad y tolerancia.

Nos referimos a un contexto educativo o escolar en el que lo que debe predominar es la formación integral del niño/a y no otros aspectos de la enseñanza deportiva que puede desarrollarse en etapas posteriores.

El diálogo como capacidad básica de todo ser humano y fuente de resolución de conflictos sociales requiere también de un aprendizaje. Para el diálogo efectivo y que contribuya a la mejora de la educación integral de las personas es necesario una pauta fundamental, la serenidad, el sosiego y la tolerancia.

Lamentablemente no siempre es éste el ambiente que rodea a una competición deportiva escolar, la “obsesión competitiva” que existe provoca efectos contrarios a los mencionados como son la excitación, el apasionamiento o la alteración.

Es imprescindible enseñar a los jóvenes deportistas a respetar las normas o reglamentos de forma justa y ecuánime. En la edad escolar, donde el maestro/a se constituye en árbitro de situaciones problemáticas, la existencia de tareas en las que sean los propios alumnos/as los que tengan que conocer y hacer cumplir las normas del juego son elementos con una riqueza educativa intrínseca.

Una sociedad tan competitiva como la actual dificulta significativamente la enseñanza de pautas de cooperación. Sin embargo, a través del deporte se fomenta la cooperación y podemos darnos cuenta de la necesidad que tenemos de los demás para resolver determinadas situaciones o tareas.

También para conseguir transmitir a nuestros deportistas la cooperación a través del deporte podemos estimular la comunicación y la coordinación del grupo al que nos dirigimos.

Otro aspecto importante, y que en el deporte escolar es necesario tener presente, es que las diferencias que existen entre los miembros del grupo no deben ser un obstáculo para la convivencia.

Los maestros y maestras deben fomentar la integración y nunca la exclusión y esto ocurre cuando seleccionamos constantemente a los “mejores” para “ganar” una determinada competencia.

Compartir es una forma de participar con otros en una actividad. El deporte proporciona esta participación, pero como mencionamos anteriormente el estilo de vida de la sociedad contemporánea inmersa en la competitividad y en el hecho de alcanzar retos inigualables, en muchas ocasiones desvía la educación de hábitos en los que se acepten a las personas tal y como son, cooperemos en actividades concretas, y admitamos la cooperación de otros.

La socialización a través del deporte es una tarea que no siempre se ejerce porque el modelo competitivo es el que impera en todos los niveles, incluso en el Deporte Escolar tal y como venimos observando durante años. Por tanto, es necesario un cambio de aptitud y sobre todo tener conciencia de que el camino seguido, en muchas ocasiones, no es el correcto para conseguir los efectos sobre nuestros/as jóvenes deportistas, y de ese modo el deporte intervenga en la formación integral de los niños, niñas y adolescentes.

El deporte no es educativo sólo si nos limitamos a enseñar aspectos técnicos y tácticos con el objetivo de crear “campeones” y ganar el mayor número de competiciones posibles; o al menos, no es tan educativo como podría ser ya que el aprendizaje y desarrollo de patrones motores o estratégicos es sólo una parte de lo que debería implicar la práctica deportiva en las escuelas.

intramuros-2015

Anuncios
h1

ESFORZÁNDOSE POR LOGRAR LAS METAS

febrero 23, 2015

Psic. Luz Fabiana Valdivia Vieira

El robot quiere bailar reggae es un cuento del autor peruano Mauricio de la Cuba. En él se narra una historia sucedida en Ciudad Gris, donde los robots trabajan en las fábricas, siguiendo siempre una rutina. En una de ellas hay un robot diferente a los demás, pues le falta un tornillo. Él tiene un sueño, una meta difícil de alcanzar para un robot: quiere bailarreggae, y para lograrlo practica todos los días. Finalmente lo consigue y se siente feliz al bailar. Él demuestra a otros robots que hay que luchar permanentemente por los sueños, y si se lucha por ellos se alcanza la meta. Contagia su optimismo a los otros y, al concluir la historia, todos bailan y se divierten al compás de la música.

Algunos pasajes del cuento:

“Mientras todos descansan, el robot sin tornillo enciende un equipo de música y practica sus pasos de baile. De ocho a once. De lunes a domingo. De enero a diciembre.

Y es que él tiene un sueño: bailar un reggae, la música más difícil para un robot.

Para bailar un reggae se necesita soltura, ritmo y un cuerpo muy flexible. Justo lo que le falta a un robot”.

 “Cuando suena la música, el robot se siente como si lo hubiera tocado un hada.  Imagina que sus brazos son de goma y no de metal, que su cuerpo flota sobre el mar y que se mueve como si lo empujara la marea”.

 Un día en que todos están trabajando, se escucha la música. Es reggae y el robot comienza a bailar. Sus compañeros lo miran, lo admiran y se contagian de su alegría.

“Miran al robot sin tornillo. Sus movimientos son torpes y no siguen el ritmo de la música.

Sí que baila como todo un robot —dice uno de sus compañeros.

Yo no diría eso —corrige otro—. Mírale la cara.

Y todos lo miran. Tiene una sonrisa enorme y sus ojos están medio cerrados como si flotara feliz.

La felicidad que nadie nunca tuvo en Ciudad Gris la tiene ese robot que baila sin preocuparse por sus torpes movimientos”.

El robot quiere bailar reggae les brinda la oportunidad a los padres para conversar con sus hijos sobre la importancia de luchar por sus metas. En estos tiempos, muchas veces los niños quieren lograr objetivos, pero si estos implican mucha práctica o esfuerzo los dejan de lado y se dan por vencidos. No luchan por vencer los obstáculos que se les presentan. Por ello, es necesario que los adultos que están a su alrededor los ayuden a comprender que confiar en sí mismos y ser perseverantes, sin duda, aumentará la probabilidad de éxito en lo que se propongan.

En el cuento, el robot quería bailar reggae y, en efecto, lo logra. Aunque no es el mejor bailarín, se siente feliz con lo que puede hacer. En la vida muchas veces sucede que, a pesar de esforzarnos, el resultado no es excelente; sin embargo, será el mejor posible y eso es motivo de celebración. Los niños tienen que ir aprendiendo desde pequeños que no siempre serán los mejores en lo que se propongan, pero pueden mejorar mucho practicando; por eso es muy importante su esfuerzo y perseverancia. Así, mientras vayan creciendo, tendrán una actitud positiva hacia los retos, se trazarán metas y disfrutarán de sus logros.

Recomendaciones para los padres

  • Valore el esfuerzo de su hijo. Podría suceder que tenga muchas dificultades para realizar deportes, exponer ante sus compañeros de clase u organizarse en sus tareas; pero si practica y se esfuerza, eso ya es importante y debe ser felicitado. El intento, a veces, es mejor que el logro mismo.
  • Haga que confíe en sus habilidades. Muchas habilidades no se descubren si no se brindan las oportunidades. Es importante que su hijo se sienta capaz de hacer lo que se proponga. En algunos casos, el resultado será el mejor, en otros quizás no, pero intentarlo es importante.
  • Más esfuerzo, mejores resultados. Es importante que su hijo entienda el mensaje. Así, a lo largo de su vida, cuando se enfrente a diversos retos, los emprenderá con la confianza de que su perseverancia y trabajo le permitirán tener los mejores resultados posibles.
  • Si en el primer intento no lo logra, apóyelo para que lo intente las veces que sean necesarias. Con frecuencia, los niños se desaniman rápidamente. Como dice el dicho: “La práctica hace al maestro”. Un fracaso en el primer intento podría ser un éxito la próxima vez.
  • Acompáñelo para que no se dé por vencido. Sea que se trate de una meta que él se haya propuesto o que el colegio le plantee, si es una tarea que le resulta difícil, bríndele su apoyo, practicando con él o acompañándolo mientras realiza la actividad.
  • Sugiérale algunas estrategias. Podría suceder que su hijo quiera llevar a cabo alguna actividad, pero no sepa la mejor manera de hacerlo. Ese es un buen momento para darle algunas sugerencias. Por ejemplo, si quiere hacer una maqueta, quizás pueda sugerirle el orden en que debe colocar las piezas para que pueda lograr el mejor resultado posible.
  • Guíelo para que se proponga metas realistas. Teniendo en cuenta su edad y sus características personales, usted podrá determinar si la meta que se ha propuesto su hijo es demasiado alta. Si este es el caso, entonces propóngale, si es posible, dividirla en pasos, cumpliéndola progresivamente, o que comience con una meta a corto plazo.
  • Lograr una meta podría implicar dejar de lado otras actividades. Su hijo debe ir comprendiendo, poco a poco, que no es posible hacer todo a la vez. Podría suceder que deje de ver televisión o no ir al parque a jugar si quiere salir bien en su examen o pueda seguir memorizando el texto para la obra de teatro en la que va a participar. Es una decisión que él tiene que tomar y asumir.
  • Oriéntelo para que organice su tiempo. Podría suceder que él decida dejar de hacer las tareas para seguir practicando para las olimpiadas del colegio. Si bien ambas actividades son importantes, es necesario que cumpla primero con sus responsabilidades académicas.
  • No lleve a cabo tareas que correspondan hacer a su hijo. Si él tiene muchas dificultades para hacer un afiche y usted lo hace por él, además de no ser correcto el mensaje que le está enviando (“que él no es capaz de llevar a cabo la actividad asignada”, “que otro puede hacer las cosas por él”), es posible que en la siguiente oportunidad, él espere que usted también la realice en su lugar. Sin lugar a dudas, esta situación podría convertirse en una mala costumbre.
  • Si su hijo tiene un sueño, una meta, un proyecto apóyelo decididamente para que se esfuerce por lograrlo. Si le cuenta que se presentará una obra de teatro, pero para tener la opción de ser elegido tiene que cantar, acompáñelo para que practique. Sea que logre hacerlo bien o no tan bien, lo importante es su interés por sus metas. Si lo que escucha en casa son frases como: “Concéntrate en los cursos, y no en otras cosas”; “Vas a perder tiempo aprendiendo a cantar y quizás no te elijan”, entre otras expresiones desalentadoras, su hijo sentirá que lo que quiere no es importante para los demás.
  • Acompáñelo e infunda ánimo si su hijo fracasa. Fracasar es parte de la vida, la actitud que tenga frente a esta situación es importante. Es posible que si concursa en algo y no gana, se sienta triste y desilusionado. Es bueno acompañarlo en este sentimiento, pero también es necesario ayudarlo a comprender que su esfuerzo fue valioso y que habrá otras muchas oportunidades de lograr y de ganar lo que él quiera. Si es posible incluso “festeje” con algo sencillo por haber luchado por su objetivo. Puede hacerlo saliendo a compartir un helado o a realizar alguna actividad que le guste.

h1

¿Qué es y qué importancia tiene la Escuela para Padres?

febrero 17, 2015

A través de los tiempos, los padres han educado a los hijos siguiendo pautas semejantes a las que percibieron en sus propios padres. Sin embargo, esto ya no es así en nuestros días; fundamentalmente porque desde el último tercio del siglo pasado la sociedad se ha visto sometida a cambios vertiginosos. La familia, y la propia institución escolar, no han sido ajenas a estos vaivenes sociales. La televisión, la publicidad, las nuevas tecnologías, la desestructuración familiar, la evolución del mercado laboral, etc.; entre otros muchos factores inciden drásticamente en la labor educativa que se intenta llevar a cabo en la familia y en la escuela.

Por otra parte, las ciencias de la educación también han evolucionado y nos pueden proporcionar a los padres instrumentos muy valiosos a la hora de afrontar la educación de los hijos. El amor que los padres profesamos a los hijos es el mejor punto de partida, pero sólo esto no es suficiente para alcanzar el objetivo: la felicidad de nuestros hijos y, gracias a ella, la nuestra.

La escuela de padres, inmersa en el ámbito escolar, puede ser un excelente instrumento para propiciar a los padres y madres la información y la formación necesarias. En este sentido, las escuelas de padres deben ser:

  • Un lugar de encuentro para intercambiar experiencias y reflexionar
  • Un medio para depurar hábitos incorrectos en los padres (autoeducación)
  • Una herramienta para mejorar la calidad educativa en la familia
  • Requieren una asistencia sistemática y una programación

Con frecuencia suele darse la denominación de escuela de padres a actividades que no lo son exactamente. Estas actividades pueden ser igualmente interesantes y enriquecedoras, al mismo tiempo que complementarias, pero no conviene confundirlas con una escuela de padres. Quizá convenga ser conscientes de que una Escuela de Padres no es:

  • Un ciclo de conferencias.
  • Un consultorio psicológico o familiar.
  • Un lugar al que sólo se asiste para escuchar.
  • Una actividad desvinculada de la comunidad educativa.
  • Un espectáculo al que se asiste para ser entretenido por una estrella de la erudición.

Para que una Escuela de Padres sea considerada como tal, entre otros aspectos, requiere:

  • La implicación activa de toda la comunidad educativa.
  • Una programación y evaluación.
  • Compromiso de las personas que quieran asistir.
  • Asistencia técnica.
  • Trabajo en pequeños grupos, dirigidos por un monitor.

En todo caso, la orientación filosófica y pedagógica de una escuela de padres es muy importante para que ésta no se convierta en un elemento de provocación contradictoria, antes que en un soporte de nuestra acción educadora. Debemos ser conscientes de que en la actualidad existe una gran variedad en la oferta de ponentes. Se debe cuidar escrupulosamente la elección de los mismos.

h1

EL COMPAÑERISMO – MES DE LA AMISTAD

febrero 17, 2015

El Compañerismo: Se utiliza el término compañerismo para designar a un tipo de relación o vínculo que se establece entre compañeros y que tiene como características principales las actitudes de bondad, respeto y confianza entre los miembros que son parte de ella. El compañerismo es especialmente característico de cierto tipo de vínculos como por ejemplo las relaciones fraternales, las relaciones de camaradas laborales, los compañeros escolares, etc.

Para entender mejor el término compañerismo es necesario definir lo que es un compañero. En este sentido podemos alegar que un compañero es aquella persona con la que uno comparte determinadas situaciones, vivencias y sentimientos en uno o varios momentos de su vida. A lo largo de la historia de cada individuo pueden aparecer numerosos compañeros que están en determinados lugares o espacios y con los cuales se establecen diferentes tipos de compañerismo.

El compañerismo es un fenómeno tan importante para la vida comunitaria que es posible encontrarlo no sólo en los seres humanos si no también en muchas especies animales que viven en manada y que se necesitan entre sí para poder subsistir mejor en determinados medios.

Para que existan los lazos de compañerismo, es necesario que aquellos seres que lo reproducen tengan como objetivo primordial la defensa y el mantenimiento del bienestar de sus pares, de sus compañeros. Si bien hay muchas relaciones en las que un individuo puede estar interesado en el bienestar de otro, no siempre esto implica compañerismo ya que este último implica además una total y completa entrega, además de una actitud desinteresada, constante y profundamente solidaria. El compañerismo es aquello que une a personas que no pueden tener ningún vínculo sanguíneo pero que comparten tan profundamente algunas formas de pensar o sentir que pasan a considerarse directamente ‘hermanos del alma’.

El compañerismo es uno de los valores que la sociedad actual ha perdido en gran parte en comparación con otras épocas anteriores. Esto se debe especialmente a que hoy en día estamos inmersos en una sociedad en la cual los valores individualistas, materiales y altamente egocéntricos son considerados como representación del triunfo y del poder.

El compañerismo en sí, engloba otra faceta de vínculos entre individuos que trabajan y/o componen una serie de colectivos: Instituciones, Cofradías, Peñas, Asociaciones etc…y en las que existe armonía y buena correspondencia entre ellos y que siguen o corren las mismas vicisitudes; algunos componentes de algún colectivo solían decir ” ..Los amigos los elijo yo y los compañeros la lista de miembros…”

Nos gusta la gente que se parece a nosotros mismos, que comparte nuestras aficiones, actitudes y valores.

También nos podemos sentir atraídos por personas que son distintas y que pueden darnos una perspectiva diferente y más fresca; aún así, para que la relación dure los amigos “opuestos” deben tener algo en común, y quizás encuentren ese nexo de unión en algún tipo de actividad, trabajo o , porqué no, en el sentido del humor.

Los amigos pueden ayudar a llenar necesidades de autoestima, (grado de aceptación de nosotros mismos) determinando la calidad de las relaciones amistosas, valorándose la lealtad y la confianza; pero, sobre todo, se tiene que afirmar que en la amistad no se busca la “utilidad”, sino que a ella se va más para dar que para recibir, aunque nada perfeccione tanto a un ser como dar a otro lo mejor de sí mismo. Todo el mundo quiere que una amistad dé calor y afecto, siendo importante el compartir bromas, diversiones, etc.

Por: Gabito Grupos

IMG_0009