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ESFORZÁNDOSE POR LOGRAR LAS METAS

febrero 23, 2015

Psic. Luz Fabiana Valdivia Vieira

El robot quiere bailar reggae es un cuento del autor peruano Mauricio de la Cuba. En él se narra una historia sucedida en Ciudad Gris, donde los robots trabajan en las fábricas, siguiendo siempre una rutina. En una de ellas hay un robot diferente a los demás, pues le falta un tornillo. Él tiene un sueño, una meta difícil de alcanzar para un robot: quiere bailarreggae, y para lograrlo practica todos los días. Finalmente lo consigue y se siente feliz al bailar. Él demuestra a otros robots que hay que luchar permanentemente por los sueños, y si se lucha por ellos se alcanza la meta. Contagia su optimismo a los otros y, al concluir la historia, todos bailan y se divierten al compás de la música.

Algunos pasajes del cuento:

“Mientras todos descansan, el robot sin tornillo enciende un equipo de música y practica sus pasos de baile. De ocho a once. De lunes a domingo. De enero a diciembre.

Y es que él tiene un sueño: bailar un reggae, la música más difícil para un robot.

Para bailar un reggae se necesita soltura, ritmo y un cuerpo muy flexible. Justo lo que le falta a un robot”.

 “Cuando suena la música, el robot se siente como si lo hubiera tocado un hada.  Imagina que sus brazos son de goma y no de metal, que su cuerpo flota sobre el mar y que se mueve como si lo empujara la marea”.

 Un día en que todos están trabajando, se escucha la música. Es reggae y el robot comienza a bailar. Sus compañeros lo miran, lo admiran y se contagian de su alegría.

“Miran al robot sin tornillo. Sus movimientos son torpes y no siguen el ritmo de la música.

Sí que baila como todo un robot —dice uno de sus compañeros.

Yo no diría eso —corrige otro—. Mírale la cara.

Y todos lo miran. Tiene una sonrisa enorme y sus ojos están medio cerrados como si flotara feliz.

La felicidad que nadie nunca tuvo en Ciudad Gris la tiene ese robot que baila sin preocuparse por sus torpes movimientos”.

El robot quiere bailar reggae les brinda la oportunidad a los padres para conversar con sus hijos sobre la importancia de luchar por sus metas. En estos tiempos, muchas veces los niños quieren lograr objetivos, pero si estos implican mucha práctica o esfuerzo los dejan de lado y se dan por vencidos. No luchan por vencer los obstáculos que se les presentan. Por ello, es necesario que los adultos que están a su alrededor los ayuden a comprender que confiar en sí mismos y ser perseverantes, sin duda, aumentará la probabilidad de éxito en lo que se propongan.

En el cuento, el robot quería bailar reggae y, en efecto, lo logra. Aunque no es el mejor bailarín, se siente feliz con lo que puede hacer. En la vida muchas veces sucede que, a pesar de esforzarnos, el resultado no es excelente; sin embargo, será el mejor posible y eso es motivo de celebración. Los niños tienen que ir aprendiendo desde pequeños que no siempre serán los mejores en lo que se propongan, pero pueden mejorar mucho practicando; por eso es muy importante su esfuerzo y perseverancia. Así, mientras vayan creciendo, tendrán una actitud positiva hacia los retos, se trazarán metas y disfrutarán de sus logros.

Recomendaciones para los padres

  • Valore el esfuerzo de su hijo. Podría suceder que tenga muchas dificultades para realizar deportes, exponer ante sus compañeros de clase u organizarse en sus tareas; pero si practica y se esfuerza, eso ya es importante y debe ser felicitado. El intento, a veces, es mejor que el logro mismo.
  • Haga que confíe en sus habilidades. Muchas habilidades no se descubren si no se brindan las oportunidades. Es importante que su hijo se sienta capaz de hacer lo que se proponga. En algunos casos, el resultado será el mejor, en otros quizás no, pero intentarlo es importante.
  • Más esfuerzo, mejores resultados. Es importante que su hijo entienda el mensaje. Así, a lo largo de su vida, cuando se enfrente a diversos retos, los emprenderá con la confianza de que su perseverancia y trabajo le permitirán tener los mejores resultados posibles.
  • Si en el primer intento no lo logra, apóyelo para que lo intente las veces que sean necesarias. Con frecuencia, los niños se desaniman rápidamente. Como dice el dicho: “La práctica hace al maestro”. Un fracaso en el primer intento podría ser un éxito la próxima vez.
  • Acompáñelo para que no se dé por vencido. Sea que se trate de una meta que él se haya propuesto o que el colegio le plantee, si es una tarea que le resulta difícil, bríndele su apoyo, practicando con él o acompañándolo mientras realiza la actividad.
  • Sugiérale algunas estrategias. Podría suceder que su hijo quiera llevar a cabo alguna actividad, pero no sepa la mejor manera de hacerlo. Ese es un buen momento para darle algunas sugerencias. Por ejemplo, si quiere hacer una maqueta, quizás pueda sugerirle el orden en que debe colocar las piezas para que pueda lograr el mejor resultado posible.
  • Guíelo para que se proponga metas realistas. Teniendo en cuenta su edad y sus características personales, usted podrá determinar si la meta que se ha propuesto su hijo es demasiado alta. Si este es el caso, entonces propóngale, si es posible, dividirla en pasos, cumpliéndola progresivamente, o que comience con una meta a corto plazo.
  • Lograr una meta podría implicar dejar de lado otras actividades. Su hijo debe ir comprendiendo, poco a poco, que no es posible hacer todo a la vez. Podría suceder que deje de ver televisión o no ir al parque a jugar si quiere salir bien en su examen o pueda seguir memorizando el texto para la obra de teatro en la que va a participar. Es una decisión que él tiene que tomar y asumir.
  • Oriéntelo para que organice su tiempo. Podría suceder que él decida dejar de hacer las tareas para seguir practicando para las olimpiadas del colegio. Si bien ambas actividades son importantes, es necesario que cumpla primero con sus responsabilidades académicas.
  • No lleve a cabo tareas que correspondan hacer a su hijo. Si él tiene muchas dificultades para hacer un afiche y usted lo hace por él, además de no ser correcto el mensaje que le está enviando (“que él no es capaz de llevar a cabo la actividad asignada”, “que otro puede hacer las cosas por él”), es posible que en la siguiente oportunidad, él espere que usted también la realice en su lugar. Sin lugar a dudas, esta situación podría convertirse en una mala costumbre.
  • Si su hijo tiene un sueño, una meta, un proyecto apóyelo decididamente para que se esfuerce por lograrlo. Si le cuenta que se presentará una obra de teatro, pero para tener la opción de ser elegido tiene que cantar, acompáñelo para que practique. Sea que logre hacerlo bien o no tan bien, lo importante es su interés por sus metas. Si lo que escucha en casa son frases como: “Concéntrate en los cursos, y no en otras cosas”; “Vas a perder tiempo aprendiendo a cantar y quizás no te elijan”, entre otras expresiones desalentadoras, su hijo sentirá que lo que quiere no es importante para los demás.
  • Acompáñelo e infunda ánimo si su hijo fracasa. Fracasar es parte de la vida, la actitud que tenga frente a esta situación es importante. Es posible que si concursa en algo y no gana, se sienta triste y desilusionado. Es bueno acompañarlo en este sentimiento, pero también es necesario ayudarlo a comprender que su esfuerzo fue valioso y que habrá otras muchas oportunidades de lograr y de ganar lo que él quiera. Si es posible incluso “festeje” con algo sencillo por haber luchado por su objetivo. Puede hacerlo saliendo a compartir un helado o a realizar alguna actividad que le guste.

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